¿Por qué estamos aquí?

15/ 12/ 2019 17:08:31     Archivo: Culture | Mumtribe | People

Hoy queremos compartir con todos vosotros un post un tanto especial, un post donde más que reflexionar o generar un contenido didáctico, queremos presentarnos como tribu todos los que formamos Mumtree. 

En posts anteriores explicamos la inspiración de Mumtree en la naturaleza y mostramos nuestro propósito de construir un nuevo modelo económico. Más allá de este propósito que nos une a toda la tribu, hoy queremos mostrar nuestro lado más personal y explicar en primera persona las razones y motivaciones que nos han llevado a cada uno de nosotros a ser parte de Mumtree. 

Es un tópico decir que las empresas son personas, pero es una realidad. Hacer o no real nuestro propósito y construir este modelo va a depender en gran parte de nosotros mismos. Sabemos que cuando las personas se aventuran en un proyecto como este es por una razón muy claro, por un propósito vital o una motivación. Queremos compartir nuestra historias y esperemos sirvan de inspiración a todos vosotros. 

Dentro de nuestra historia todos compartimos una ambición por construir un mundo mejor, pero lo hacemos desde distintos campos de especialidad y con perfiles totalmente complementarios. Creemos que la verdadera transformación se produce uniendo conocimiento de distintas áreas, siendo un equipo híbrido. Nosotros somos una tribu con experiencia en impacto social, en emprendimiento, en estrategia de negocios, en finanzas, en marketing, en creatividad y en la industria tecnológica. 

Dentro de cada área de conocimiento tratamos de dar nuestra mejor versión a Mumtree y aportar desde donde más sabemos. Por esta razón no tenemos puestos ni jerarquías, todos somos impact builders que creen en un propósito y que sólo utilizan su experiencia y habilidades para perseguir este nuevo modelo económico. Somos una tribu con una creencia, no un equipo. 

A continuación, en primera persona cada uno de nosotros de manera personal os explicará por qué estamos aquí:

 

Ángel Bonet

Un día, cuando yo tenía 10 años, llamaron a la puerta de mi casa. Mi padre abrió. Pude oír, a lo lejos, el murmullo de una conversación. Minutos después, unos señores vestidos con mono de trabajo entraron en el salón y me echaron de mi sofá. Literalmente. Y así, de golpe, la vida me expulsó, también, de mi niñez.

Ese es el motivo por el cual he lanzado Mumtree: esa bofetada de realidad que me dieron a los 10 años. A partir del momento en que unos señores vinieron a embargar los muebles de mi casa y a mover los cimientos de mi vida, me convertí en un hombre. Y un hombre que no estaba dispuesto a que le volviera a ocurrir eso nunca más ni a mí ni a nadie.

Las cosas me han salido bien, la verdad. Soy eso que llaman un triunfador. Un hombre realista, que conoce, de primera mano, la dura pelea de la empresa.

Pero soy, también, alguien que no se conforma. Sé que las cosas siempre se pueden -y se deben- hacer mejor; estoy muy atento a los cambios que se producen a mi alrededor y preparado para adaptarme y seguir adelante porque, aquella experiencia que viví, a los 10 años, me hizo abrir los ojos y las orejas a cuanto pasaba a mi alrededor, para el resto de mi vida.

A mí me gustaría que se me recordaran como alguien que movió una palanca de cambio importante, que posibilitó la vida, sin renunciar a la rentabilidad económica de su empresa. Podemos ganar dinero, podemos seguir ganando dinero y que no se nos acabe en toda nuestra vida, pero podemos y debemos hacer algo para generar valor con nuestras empresas porque es algo hermoso, porque podemos hacerlo, porque nos hará mucho más felices.

Esto es, también, una llamada de atención para que tengamos en cuenta los signos que se están manifestando y trabajemos para adaptarnos porque, si no estamos atentos, en sintonía con lo requiere este momento, todos y cada uno de nosotros podemos ser aquel niño del sofá y ser expulsados de él, sin misericordia alguna.

Lo que busco y lo que deseo es que nos movilicemos. Por tu propio y particular futuro como empresario y ejecutivo, para empezar. Y por la huella que podemos dejar.

Hoy, el éxito es la capacidad de generar valor para transformar nuestro entorno y hacerlo mejor. Convirtámonos en generadores de valor, en agentes del cambio.

Hagámoslo, porque podemos hacerlo y es nuestra responsabilidad; porque sabemos mirar los cambios en el mundo y aceptamos sus retos, porque somos valientes, porque somos cuidadosos con él y porque:

Para poder ganar dinero, de aquí en adelante,  ya no se puede pensar, exclusivamente, en ganar dinero.

 

Manuel Lencero

Empresario desde mi juventud, siempre me he estado cuestionando la utilidad real de la empresa, más allá que como vehículo de generación de beneficio económico, siempre he aspirado a que la empresa fuese un vehículo de generación de bienestar, dentro y fuera de sus filas. 

Decepcionado de los modelos clásicos de empresa, siempre he creído que esta debería ser un acelerador en aspectos relativos a transformación Social, bienestar humano  y cuidado y preservación del medio ambiente y no estar relegada simplemente a la rentabilidad económica.

Con este pensamiento, inicié una búsqueda personal de nuevas líneas de pensamiento empresarial más enfocadas a la labor que desarrolla la empresa como catalizador de una sociedad más justa y sostenible, poniendo al ser humano y el medio ambiente en el eje vertebrador de todas sus estrategias.  

Una búsqueda que me ha llevado a la creación de una organización que tiene como propósito inspirar un cambio cultural desde la actividad empresarial apoyando todo tipo de iniciativas que lo provoquen.

Desde hace unos años, busco acelerar el apoyo a empresas de impacto en distintas áreas, soy miembro del comité nacional asesor (NAB) de España  en las nuevas políticas de economía de impacto y también he liderado la fundación de la primera y pionera consultoría para incorporar el impacto social como palanca de generación de beneficios en pequeñas y grandes corporaciones. 

Este camino continúa ahora con Mumtree, donde a través de la inversión buscamos también generar este cambio cultural y hacer posible un nuevo modelo económico donde el crecimiento económico y el impacto vayan de la mano. 

Un camino hacia la búsqueda personal del sentido de la vida y de la necesidad de ser útil para el prójimo y para el planeta que habitamos

 

Iván García

Hace diez años, después de muchos ayudando a empresas innovadoras con financiación desde dentro, me embarqué en el incipiente mundo del emprendimiento fundando Finanziaconnect para ayudar a startups a conseguir financiación pública. Me estimulaba mucho más ayudar a muchas compañías desde una posición externa que muy pocas trabajando internamente.

Sin embargo, en este viaje tuvimos que primero contar que era eso de la financiación pública, como los préstamos Enisa, por ejemplo. Ahora, con el ecosistema que tenemos en España y lo activos que son entidades como Enisa, el panorama ha cambiado mucho, pero en estos 10 años he tenido que realizar una labor importante de difusión dando charlas, escribiendo artículos, impartiendo talleres y webinars para llegar a los que podrían acceder a estas vías de financiación.

Con ello, he vivido en primera persona el florecimiento de un nuevo ecosistema, el de los startups en España. He puesto mis granitos de arena contribuyendo a ello y ahora me toca volver a vivir esas sensaciones con el impact investing. Muchos han contribuido a conseguir que el impact investing sea una realidad en España, pero a pesar de todo ese esfuerzo, la sensación es que aún está todo por hacer y lo bueno empieza ahora.

Y encantado de vivirlo y ser parte de ello. Cuando empecé a adentrarme en este mundo lo primero que pensé fue: “invertir para ganar dinero y a la vez contribuir a mejorar el planeta y la vidas de las personas, tengo que ser parte de eso.”

Me enganché al instante. Si ya me encanta el mundo de las startup las porque contribuyen a cambiar el mundo con personas y proyectos que piensan “out of the box” y con la ambición de realmente ser transcendentes, imagínate eso, pero no sólo cambiar el mundo, sino cambiarlo para bien.

Pero lo que me engancha de verdad es comprender que el retorno en impacto positivo no es un “trade off” con el retorno financiero, en el impact investing, el impacto debe ser una consecuencia de ella. Contribuir sin renunciar al retorno financiero, para mi es clave, es lo que lo convierte en una herramienta poderosa.

 

Nacho Rivera

Siempre he sentido que pasamos un tiempo muy corto en este planeta y que ese tiempo no quiero vivirlo en vano. He decidido dedicar parte de mi vida a tratar de dejar este mundo algo mejor de que me lo he encontrado y me siento afortunado de poder hacerlo a través de mis pasiones: la empresa y la tecnología.

Desde que comencé mis estudios hace más de 10 años, siempre tuve claro que quería elegir una formación que además de ofrecerme un futuro profesional, me permitiese tener conocimientos transversales que aplicar para tener un impacto real en el mundo en el futuro. Por eso precisamente estudié en Administración y Dirección de empresas y luego he realizado distintos Másters en tecnología y analítica de datos.

Considero que el sector privado debe ser el agente fundamental del cambio para conseguir el cambio de perspectiva y un modelo económico alternativo que sea sostenible con el tiempo. Por esta razón, siempre he tratado de impulsar el impacto social dentro de las grandes corporaciones tanto desde la planificación estratégica como desde el desarrollo tecnológico.

Mumtree, es un lugar que combina estas dos pasiones: la empresarial en el análisis de los modelos de negocio de compañías y la tecnológica ya que la gran mayoría de estas compañías tienen una base tecnológica que les hace crecer de manera exponencial.

Impacto + Negocio + Tecnología. Una fórmula de éxito para seguir mis pasiones en la vida, para sentirme útil, pero sobre todo, para impulsar un nuevo modelo donde el crecimiento económico y el impacto positivo vayan de la mano.

Bajo mi criterio, Mumtree no es sólo una compañía, sino también una nueva forma de evaluar lo que es el éxito empresarial. Tenemos que terminar de asociar el éxito al crecimiento y a la retribución económica, el éxito empresarial del siglo XXI debe perseguir otras metas, mucho más sociales y ambientales. Estos emprendedores son para mí los verdaderos heróes, las personas a seguir y admirar.

Estoy seguro que sólo las compañías que consigan generar valor compartido y crecer de manera sostenible sobrevivirán en el futuro.